¿Es “T2: Trainspotting” una digna secuela o una película fallida?

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Iré al grano: “T2: Trainspotting” es tan innecesaria como buena secuela. ¿Cómo es posible semejante contradicción? Sencillo, la idea de hacer una secuela a la altura de “Trainspotting” (1996) después de 20 años era prácticamente imposible.

El fuerte de la primera es que fue pionera en la manera en que abordó la temática de las drogas (sin pretenciosos juicios de valor moralista y, dentro de lo chungo del contenido, haciéndolo muy llevadero con un ritmo narrativo ágil y buenas dosis de humor). Todo esto, y el contexto histórico en el que se estrenó, la convirtieron en una película generacional y en todo un referente de culto cinematográfico (si no has visto “Trainspotting” no puedes decir que el cine es una de tus aficiones).

T2 TRAINSPOTTING

No nos engañemos, las secuelas se llevan a cabo porque se espera repetir el éxito económico de la original y, para ello, se debe intentar hacer una secuela que sea igual o mejor que su predecesora, algo inferior seria indigno, y lo indigno repercute en un posible ostión económico. Pues bien, hacer una secuela digna de una película generacional es complicadísimo por definición. No es la secuela de una comedia, donde con hacer reír más que en la anterior ya has cumplido. Tampoco es la secuela de una película de terror, donde con asustar más ya cumples. No. Aquí estamos hablando de que se ha hecho una secuela de una película generacional, algo que traspasa la pantalla de cine para formar parte del imaginario colectivo y convertirse en un referente cultural y social. Que alcance o supere el éxito de su predecesora sería como haber ganado el Gordo de la Lotería y pretender que te vuelva a tocar. ¿Cómo se puede abarcar algo así?

+¿Hacemos que la segunda “Trainspotting” sea a los jóvenes de 2010 lo que la primera fue a los jóvenes de los 90?

-Imposible, los protagonistas tienen más de 40 años.

+¿Y si la protagonizan los hijos de los protagonistas de la primera?

-Estas despedido, cierra la puerta al salir.

+¿Qué se puede hacer?

-Nada, repetir el éxito de la primera es imposible.

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Sin embargo, muchas voces llevaban años pidiendo una secuela a gritos y los responsables de la original empezaron a plantearse cuestiones del tipo: “De hacerse, ¿cuál sería la mejor manera?”. Y es aquí donde, a pesar de lo innecesario que es hacer una secuela de “Trainspotting”, hay que reconocer a Irvine Welsh, John Hodge y Danny Boyle el acierto de ser conscientes de que a veces la solución no está en tratar de buscar la respuesta perfecta, sino en cambiar la pregunta: los jóvenes de la primera entrega sólo pensaban en vivir al límite, disfrutar y hacer lo que querían sin pensar en cómo ese estilo de vida podría afectarles en el futuro. ¿Qué pensarían en el futuro si sobrevivieran a su juventud? Nostalgia. El recuerdo de cuando eran libres y lo jodido que es el presente en el que no lo son. La decadencia. Muy buena idea. Más todavía si tenemos en cuenta que para el público al que va dirigida también han pasado 20 años y, aunque no sean unos politoxicómanos como los protagonistas del relato, seguro que se identifican con la ausencia de libertad y la carga de responsabilidades con respecto a cuando vieron la primera entrega en el cine. La jugada maestra. ¡Hagamos la película!

 

Jugada maestra que finalmente no ha sido tal por varios motivos pero dos principalmente:

1º) No es una película sobre unos jóvenes y su relación con las drogas. Sino sobre hombres de mediana edad que no encuentran su lugar porque de jóvenes tuvieron una estrecha relación con las drogas. El planteamiento ya condiciona todo el guión. Sí,…

2º) El guión. Mantener el equilibrio entre la nueva temática y continuar la trama del giro con el que terminaba la primera entrega es muy complicado. El condicionante revanchista que implica el final de la primera “Trainspotting” no es uniforme al espíritu reflexivo que se requiere para la temática elegida en la segunda. Por un lado, tenemos un thriller de venganza; por otro, un drama vital. ¿Cómo se puede conjugar ambos géneros, con sus respectivos preceptos, sin que se pierda la homogeneidad del relato ni la esencia de la primera entrega? Aquí imagino que los responsables de la película debieron decir lo más parecido a un “ni puta idea”. Sin embargo, si no sabes llegar a algo con lo que funciona la alternativa es llegar descartando lo que no funciona.

 

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Y aquí está la encrucijada: los responsables “T2: Trainspotting” no podrían haberlo hecho mejor, pero resulta que lo que pretendían era prácticamente imposible. Lo que ofrecen no es malo, pero se queda a medio gas comparado con su predecesora. Es lo que ocurre cuando no sabes cómo conseguir algo y optas por la vía de eliminar lo que sí sabes que no funciona: que tendrás un conjunto de prudentes y acertadas ideas que, en un guión cinematográfico, luego no sabrás como conjugar para que la combinación no haga chirriar la falta de homogeneidad. Mierda, ¿os dais cuenta? Resulta que la mejor manera de llegar a hacer una secuela digna implicaba necesariamente perder homogeneidad. Identidad. Esencia. ¡Precisamente para hacer la secuela de una película que pasó a la Historia del Cine por su fuerte y genuina personalidad! Una putada, pero es que tampoco se podría haber hecho algo mucho mejor. Id al cine.

Si después de haber visto la película creéis que se podría haber hecho algo mucho mejor seguid leyendo.

 

Entro en zona SPOILER:

+¿Cómo hacer que no sea una película tan dispersa?

-Quitando peso a las tramas de Begbie y Spud. Volver a la formula de la primera entrega en la que los hechos eran narrados por Mark en voz en off.

+Genial. ¿Por qué no se hizo?

-Mark ya ha perdido la amistad con ellos, no sabe de sus vidas. De hecho ya no se llaman ni con sus nombres de pila, sino por sus nombres.

+¿Y si nos centramos sólo en Mark?

-Es el personaje menos interesante de los cuatro. ¿De verdad crees que puedes poner todo el peso de la película sobre sus hombros?

+¿Y si cambiamos de narrador? En la primera fue Renton, esta vez podría ser otro. ¿Begbie? ¿Spud? ¿Sick Boy?

-Begbie es un psicópata, Spud se ha quedado tonto con las drogas, y Sick Boy es un gilipollas. El público no se identificaría con ninguno de ellos.

+Joder, ¿qué podemos hacer?

-No me taches de conformista pero lo que nos hemos propuesto es que nos vuelva a tocar el Gordo de la Lotería una segunda vez. Yo no tocaría una coma.

 

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