5 motivos por los que “Juego de tronos” me parece un coñazo

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Mi relación con las series de televisión no es sencilla, es un formato que implica dedicar mucho tiempo de nuestras vidas a algo que, desde mi punto de vista, debería aportar algo más que simple entretenimiento. Por esa razón, me describiría como un “nazi” a la hora de seleccionar y discriminar estos productos (dejé de ver “Homeland” en un punto álgido de la segunda temporada porque empecé con “House of Cards”). Pues bien, a mi modo de ver, “Juego de tronos” es la serie más sobrevalorada que he tratado de seguir en mi vida por 5 motivos:

 

   1) Sólo me ofrece conflicto. El hecho de que en las películas y series de televisión deba existir el conflicto para captar la atención del espectador no implica que deba ser su único sustento. Hasta lo que vi de “Juego de tronos”, parecía que todos sus personajes tenían como única motivación joder a otros. Ya fuera por venganza, mantener un status, o lograr más poder, lo único que veía eran personajes queriendo acabar con otros personajes. ¿Tan difícil es poner a alguien cuya motivación sea construir un templo o alguna labor que no sea destructiva? “Los Soprano”, “The Wire” o “Breaking Bad” son ejemplos de series con algunos conflictos del copón y, sin embargo, no todo es personajes jodiendo a otros personajes.

      2) Un “¿Quién es este?” en el primer capítulo de la tercera temporada fue la gota que colmó el vaso de mi poca paciencia con las series para cargarme “Juego de tronos”. Hay demasiados personajes y tramas abiertas, cosa que hace que uno perciba la serie como dispersa. “¿Y en “The Wire” no hay demasiados personajes?”, me pueden replicar. Sí, en “The Wire” hay demasiados personajes. Sin embargo, los personajes de “Juego de tronos” están al servicio de un conflicto que se resolverá de manera presumiblemente violenta, mientras que en “The Wire” están al servicio de un relato que pretende hacer entender al espectador el complejo engranaje social de la ciudad de Baltimore. Al final esto se trata de ofrecer algo, algunos ofrecen espectaculares peleas entre dragones y zombis mientras que otros se decantan por ofrecer un esbozo de la sociedad. Puesto que son productos a los que hay que dedicar más de 50 horas de vida para su completa comprensión, prefiero invertirlas en algo que me ofrezca algo más que lo que pueda ofrecerme la última media hora de cualquier película de Rambo.

      3) Odio cuando en un relato se aprovecha el hecho de pertenecer a su propio universo para marcarse un “donde dije digo, dije Diego”. En otras palabras, “nos cargamos a un personaje pero luego lo resucitamos porque… ¡Coño! ¡Estamos en un mundo con magia y dragones! Puede pasar cualquier cosa…” (tengo entendido que esto ha llegado a pasar en la serie de verdad). “Lost” fue la primera serie que seguí en mi vida y de la experiencia aprendí a que cuando un relato se presta a hacer estas cucamonas narrativas para estirar el chicle y tomar el pelo al espectador lo mejor, al menos en mi caso, es pasar.

      4) Salvo por el enano, los demás personajes me la sudan. Esto es consecuencia directa de haber apostado por lo mencionado en los dos primeros puntos (tienes muchos personajes que se sustentan en el conflicto) y, aunque en una serie tienes más de 60 horas para desarrollar un relato, al final no dejas de estar limitado. Volviendo a la comparación con “The Wire”, en la serie de David Simon hay muchos personajes pero resultan mucho más interesantes porque se apuesta por renunciar a una saturación de conflictos en pro de dejar reposar el relato para desarrollar mejor a estos personajes, haciendo que el espectador pueda empatizar con ellos.

      5) Tiene una estructura monótona. Hasta donde yo vi, las temporadas de “Juego de tronos” se estructuraban en un set up para el noveno capítulo de la temporada, donde por fin llegaba el ansiado momento de resolver conflictos. Eso tiene la desventaja de saber de antemano que te vas a tragar 8 episodios hasta que te desencajen la mandíbula. En “Breaking Bad” o “Los Soprano” eso no pasaba, igual te meten el capítulo más intenso de una temporada en el segundo episodio (como pasa en la segunda temporada de “Breaking Bad”), que te matan a un personaje principal al comienzo de un capítulo de mitad de temporada (como pasa en “Los Soprano”). Esa estructura anárquica hace que uno nunca sepa de antemano si le espera un capitulo tranquilito de transición o uno de los grandes, por lo que siempre afronta un nuevo episodio con buena predisposición.

 

Personalmente, “Juego de tronos” es una serie cuyas características no tienen el peso suficiente para equilibrar la balanza cuando lo contrasto con mi escala de valores a la hora de invertir mi tiempo en un producto audiovisual. Id al cine.



 

 

 

Fuente banner “Juego de tronos”:

https://seriescienciaficcion.wordpress.com/tag/game-of-thrones-season-4/

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