“Whiplash”, o cómo hacer una gran película sobre un ámbito de poco interés

Whiplash

“Whiplash” fue, junto a “Relatos salvajes”, la mejor experiencia cinematográfica que tuve en 2014. Sin embargo, en mi escala de valoración personal sobre mérito ajustado a la limitación de medios disponibles, podría afirmar que “Whiplash” es la película más admirable de lo que llevamos de siglo.

Esto no quiere decir que sea la mejor película -sin estrujarme la cabeza la cabeza películas como “El caballero oscuro” (2008), “Infiltrados” (2006), “Up” (2009), “No es país para viejos” (2007), u “Origen” (2010) me parecen muy superiores-. Sin embargo, “Whiplash” parte de unas limitaciones narrativas muchísimo más humildes y menos interesantes (salvo que seas músico claro). Los otros filmes mencionados olían a éxito asegurado y eran películas que los estudios querían producir, pero imagino que para conseguir producir la película que nos ocupa debieron de encontrarse con la puerta de algún despacho cerrada en la cara. Al fin y al cabo, ¿A quién le interesa producir una película cuya trama es propia de un telefilme de Antena 3 de sábado por la tarde?

El gran mérito de “Whiplash” tiene un nombre: Damien Chazelle, su director y guionista. Pero, ¿Cómo convertir una trama de poco interés en la película que mientras escribo estas líneas ocupa el puesto 45 de los filmes mejor valorados en el Top 250 de IMDB? Simple. El factor autobiográfico y mucho talento: Damien cuando iba al instituto se formó como batería de jazz. Allí conoció a su profesor de batería, que tenía un fuerte carácter y fue la inspiración para crear el personaje de Terence Fletcher, papel por el que J.K. Simmons ganó un Oscar.

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Según para que géneros, si los guionistas no quieren hacer una chapuza deben de cumplir con una buena labor de documentación y ser asesorados por profesionales pertenecientes al ámbito de la materia a tratar en el guión. Es por ello que las mejores películas o series ambientadas en entornos concretos de la realidad cuentan con alguna persona de ese ámbito directamente en el guión -es el caso de la prestigiosa serie “The Wire”, escrita por David Simon (periodista de The Baltimore Sun) y Ed Burns (policía de Baltimore)-.

“Whiplash” no sólo se suma a esa exclusiva lista, sino que lo hace tratando un entorno menos atractivo para el público generalista -seamos honestos, eres un espectador medio (de esos que va al cine porque en los bolos había mucha cola) y estas en la cola de un cine en enero de 2015. Tu acompañante te dice: “Pues películas que no empiecen tan tarde tenemos tres: la de la vida de Stephen Hawking, una de la II Guerra Mundial con Brad Pitt y el de Transformers, y una de un chaval que toca la batería”. Entonces la cabeza de un espectador que sólo concibe el cine como un pasatiempos piensa: “Con la de Hawking me enteraría de por qué tanta gente admira a ese hombre que habla desde un ordenador… pero es que Troya fue un pepinaco de peli… y de las guitarras pasando…”-. Y, sin embargo, poco a poco se está ganando un respeto entre ese público que ve películas exclusivamente para pasar el rato y que, por desgracia para los que nos gusta el séptimo arte, son una amplia mayoría.

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Ese prestigioso puesto es consecuencia de la capacidad de Chazelle para adaptar su propia experiencia de una forma atractiva para los cánones de Hollywood y, puesto que él acabó dejando la música para dedicarse al cine, siendo consciente de que una historia fiel a su propia experiencia no iba a ir a ningún buen puerto. Para plasmar de forma directa y exhaustiva los conflictos internos de ese músico que quiere dejar su legado en el competitivo entorno de la música Chazelle recurre una trama principal de superación personal -la del joven batería- y una subtrama de redención -la del duro profesor-. Ambas son tremendamente atractivas para el público (ejemplo popular trama de superación tenemos “Forrest Gump”, de redención tenemos “Gran Torino”) y tomar conciencia de ello fue la jugada magistral de Chazelle.

A lo que voy con todos estos párrafos es a que en el caso de “Whiplash” se demuestra que lo que hace de una película una gran experiencia no es el género al que pertenece (drama, comedia, ciencia-ficción, bélico, etc.), sino la trama que sigue (superación personal, redención, castigo). Ya que es en las tramas, y no en los géneros, donde está la clave para llegar a emocionar al espectador. Id al cine.



 

Fuente fotogramas “Whiplash”: http://www.cineavatar.it/news/la-la-land-dopo-whiplash-j-k-simmons-torna-a-lavorare-con-damien-chazelle/

http://compostimes.com/2015/02/whiplash-marcando-el-pulso/

Whiplash Blu-ray Review

 

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Un comentario

  1. Como batería no dude un momento en visionarla desde el momento en que me enteré de ella. No soy un experto en cine pero tampoco soy lo que dices un espectador que ve películas para pasar el rato, que también y las películas de temática musical me apasionan. Lo malo y lo mismo pasa en la literartura del género, en este caso me refiero a las biografías de músicos famosos hay mucha mierda. Por eso ver Whiplash (por cierto, es el título entre otras de una canción de Metallica, cuando eran Metallica) fue toda una sorpresa, tanto por el tema en si, el de la superación personal como por sus interpretaciones.

    Saludos

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